Yo nunca he sido deportista. La verdad es que, más allá de
los juegos a los que jugaba de niño, no he practicado ningún deporte. Eso sí,
disfruto como espectador con algunos: el baloncesto, el atletismo, el ciclismo…
Pero nunca me pude imaginar que me iba a aficionar al hockey sobre patines.
Siempre pensé que mi hijo sería como nosotros deportivamente
hablando (mi mujer es como yo en eso de los deportes). Todo lo contrario. No sé
a quien habrá salido…
A mi hijo le gusta practicar deporte, pero no el fútbol como
a la mayoría de sus amigos y de los niños de su colegio. No. A él le gusta
practicar otros deportes. Probó el baloncesto; probó el tenis, pero eso no era
lo suyo.
Hace ahora tres años nos dijo que quería aprender a patinar
con patines. ¡Dios mío, con patines! –pensé. Yo que nunca me había puesto unos
y ya me veía con unas ruedas en los pies, intentando enseñarle a patinar,
estando más tiempo en el suelo que de pie sobre los patines.
Por casualidad, y así fue realmente, nos encontramos con un
club en Ávila que tiene una escuela de patinaje: el Club Vettonia Hockey.
En menos de un mes, gracias a José Luis, a Miguel Ángel y a
los monitores de la escuela de patinaje del club, Antonio, mi hijo, consiguió
un dominio sobre los patines que ya me habría gustado a mí de niño.
Le ‘molaba’ patinar y estaba deseando que llegaran los lunes
y los viernes para ir al club.
Quería ir a más y probó con la bola y el stick, que para los
neófitos es ese palo, encorvado en la punta inferior, con el que golpean la
pelota en el hockey (yo, he de reconocerlo, lo aprendí hace un par de años). Le
gustó y desde el club nos propusieron que, como otros niños de su edad, pasara
a formar parte de los equipos de hockey del club para practicar este deporte y,
por qué no, participar también en las competiciones con su equipo.
Recuerdo que cuando aceptamos, nos reunieron a los padres, y
los responsables del club nos dijeron que el que entrara en un equipo debía ser
“una decisión del niño y un compromiso de los padres”.
¿Un compromiso de los padres? Lo de la decisión del niño lo
entendía, pero lo del compromiso de los padres…. Unos meses después lo entendí
perfectamente.
El Vettonia Hockey es un club modesto donde su principal
activo no reside en las victorias, sino en el potencial humano con que cuenta. Niños
y niñas, monitores, responsables del club, pero también los padres y madres de
esos pequeños patinadores.
Somos nosotros, los padres, los que estamos al pie del cañón
para conseguir todo lo que podemos para el club; somos delegados de equipos, a
veces hasta entrenadores. Nos responsabilizamos de distintas tareas para que el
club funciones y, sobre todo, apoyamos el trabajo que hacen con nuestros hijos.
Pero realmente cuando comprendí lo que significaba el
compromiso de los padres fue cuando comenzamos a competir. Y es que el Vettonia
Hockey, dado que en Castilla y León tan solo hay otros tres clubes federados de
patines (además del nuestro, en Soria, en Burgos y en Valladolid) con lo que la
liga entre estos tiene pocas jornadas; y dada la proximidad a la comunidad de
Madrid de nuestra ciudad, juega también la liga de la Federación Madrileña de
Patinaje.
Esto implica que desde septiembre a mayo, salvo los periodos
vacacionales, jugamos todos los sábados. Unos en Ávila, cuando nos toca de
locales, y los otros en cualquier lugar de la comunidad de Madrid. Y bien digo
que jugamos porque somos nosotros, los padres, los que nos encargamos de
coordinarnos para desplazarnos en nuestros coches particulares hasta la pista donde
se celebra el partido, de preparar a nuestros hijos e hijas antes del partido
y, como no, de animarlos como si de una gran final se tratara.
Y así estamos, sábado sí, sábado no, viajando a Madrid con
la equipación, la bola, el stick y muchas ganas. Un día a la capital, otro a
Alcalá de Henares, o a Alcorcón, o a San Sebastián de los Reyes, o a Coslada, o
a Majadahonda… Puedes estar seguro que sin el compromiso de los padres, esto no
sería posible.
Hace poco me decían, haciendo referencia a las interinidades
de los maestros, que “el turismo pedagógico es variado y acostumbra a dar
muchas vueltas”. Yo me atrevo a decir que tantas como el ‘turismo de stick’.
Por cierto, el sábado pasado, en Las Rozas, ganamos 2-1.

No hay comentarios:
Publicar un comentario