lunes, 21 de enero de 2013

De vuelta a las aulas

Después de seis meses, hoy he "vuelto al cole". Y he vuelto a un sitio conocido, al CEIP Vicente Aleixandre de las Navas del Marqués, donde pasé el último trimestre del curso pasado.
Ha sido un agradable reencuentro con antiguos compañeros y también con antiguos alumnos. Pero sobre todo un reencuentro con con la vocación.
Esta mañana, al llegar al colegio he sentido el mismo cosquilleo de siempre. Ese cosquilleo en todo el cuerpo que se te pone no sólo la primera vez que llegas a un centro nuevo, sino esa cosa que uno siente cada mañana, antes de entrar en el aula, ante la incertidumbre de no saber lo que te va a deparar la mañana, por muy preparado que lleves las sesiones.
Y al final, la misma satisfacción de siempre al terminar la clases por haber contribuido a la formación de esos alumnos.

sábado, 19 de enero de 2013

Navegadores viajeros

Esta semana, la noticia de una mujer belga que recorrió 1.450 kilómetros por un error en su navegador ha corrido como la pólvora por medios de comunicación europeos y por las redes sociales. La buena mujer quería ir a recoger a la novia de su hijo a la Estación Norte de Bruselas, a 32 kilómetros de su casa, puso el navegador y... terminó en Zagreb, recorriendo Bélgica, Alemania y Croacia.
Parece una historia sacada de los chistes de Gila, pero es cierta. La realidad supera muchas veces la ficción.
La cuestión es que las nuevas tecnologías han invadido todas las facetas de nuestras vidas y nos "deshumanizan". Ya nos fiamos más de las máquinas y ponemos una fe ciega en ellas. Y así es en el caso de los viajes y los navegadores.
No puedo negar que me gusta viajar. Es una de mis aficiones más satisfactorias. Me empecé a aficionar con el viejo Kuicly. Al volante de él recorrí miles de kilómetros llegando a todos los lugares que me proponía. En la década de los noventa, cuando empecé a viajar conduciendo, era impensables todos los avances tecnológicos que tenemos ahora. Internet ni lo conocía, los GPS solo eran imaginables en las pelis de James Bond... pero, eso sí, planificaba el viaje con las posibilidades de entonces: cogía el mapa, planificaba la ruta, apuntaba los desvíos y, si era necesario, llamaba al lugar del destino para que me indicaran cómo llegar más facilmente. Y una vez puestos en carretera, rara era la vez que ya cercano al lugar paraba el coche al lado de un paisano, bajaba la ventanilla y decía la típica frase: "Perdón, ¿me pude decir como llegar a...? 
Y a pesar de que la única tecnología eran los mapas en papel y nuestra intuición, pocas veces nos perdíamos.
Seguro que alguien de los habituales de este blog se acuerda de esos viajes que hacíamos.
Pero la vida evoluciona y yo soy de los que piensan que no hay que quedarse anclado y avanzar con ella, a pesar de que muchas veces vaya a más velocidad, en cuanto a avances, de lo que podemos asimilar.
Hace unos cuantos años, el regalo familiar para mi cumpleaños fue un navegador. "Una televisión pequeñita para que no te pierdas cuando vayamos de viaje" me dijo mi hijo. Ya entonces, los viajes los planificaba con internet, imprimiendo la ruta.
Desde aquel momento, comencé a "fiarme" de ese aparato (que por cierto, quedó obsoleto porque las actualizaciones de mapas de ese modelo cuestan más que un aparato nuevo) y los viajes largos a lugares desconocidos -e incluso conocidos- los hacíamos guiados por la voz de "Maripili" que nos iba indicando la ruta.
Hoy, los navegadores los llevamos en los móviles. En más de una ocasión, en los viajes que hacemos para jugar los partidos de hockey, fiados de llegar, los hemos tenido que utilizar para llegar a los lugares donde se celebraban.
Pero a pesar de ello, los navegadores, como cualquier aparato, no son infalibles y el que nos pasen casos como el de esta mujer belga no es raro.
Como sabéis, a finales de diciembre viajamos a Murcia a visitar a un amigo con nuestro flamante coche nuevo que, por cierto, lleva navegador incorporado en el panel de mandos. Hasta Murcia llegamos "por nuestros medios" pues conocíamos el camino y al llegar a la capital del Segura decidimos poner su dirección para que nos llevara. La sorpresa fue que nos llevó a una dirección que no era, alejada relativamente de Murcia. Volvimos a intentarlo... y esta vez nos condujo por un caminos de tierra a la vera del Segura... Llevábamos tres navegadores (dos en los teléfonos y uno el del coche) y éramos incapaces de dar con el lugar. Después de varios intentos, finalmente Emilio, por teléfono, nos pasó con un compañero suyo quien nos dio las indicaciones oportunas: "Continuad dirección Cartagena y cogéis la salida hacia Santo Ángel y carretera de Santa Catalina". Mano de santo... Tras hora y media dando vueltas por los alrededores de Murcia, conseguimos llegar a nuestro destino. ¿Por qué no se nos ocurriría antes volver a los métodos tradicionales y preguntar cómo llegar?

domingo, 13 de enero de 2013

Un gesto de deportividad

Hace poco, a través de Facebook, conocí esta noticia que me gustaría compartir.

Ocurrió hace poco más de un mes, el pasado 2 de diciembre, durante el cross de la localidad navarra de Burlada.

El atleta keniata, Abel Mutai, medalla de oro de los 3.000 obstáculos en la pasada cita olímpica de Londres, estaba a punto de ganar la prueba cuando al entrar en una pista donde se encontraba la meta se creyó que ya había llegado, aflojó totalmente el paso y, relajado, comenzó a saludar al público creyendo ser  el vencedor. Quien era en ese momento su inmediato perseguidor, Iván Fernández Anaya, al ver que se equivocaba y se para una decena de metros antes de la pancarta, no quiso aprovechar la ocasión para acelerar y ganar. Se quedó a su espalda y comenzó a gesticular para que le entendiera, y casi empujándolo, llevó al keniata hasta la meta, dejando que éste pasar por delante.



Ivan Fernández Anaya, un corredor vitoriano de 24 años que está considerado un atleta con mucho futuro (campeón de España de 5.000 metros en categoría promesas hace dos años) afirmó al término de la prueba: "Aunque me hubieran dicho que ganando tenía plaza en la selección española para el Europeo, no me habría aprovechado. Creo que es mejor lo que he hecho que si hubiera ganado. Y esto es muy importante, porque hoy en día, tal como están las cosas en todos los amientes, en el fútbol, en la sociedad, en la política, donde parece que todo vale, un gesto de honradez va muy bien".

Se ha hablado muy poco de este gesto. Y es una lástima. Ójala nos sirva a todos para explicar a los niños que el deporte no es únicamente lo que ven por la tele: patadas violentas a raudales, dedos en los ojos de los contrarios, malas palabras... sino que el deporte ha de ser y es deportividad, elegancia y buenas formas.


viernes, 11 de enero de 2013

... y se superaron los 700



Ha vuelto a pasar. Una vez más, el Club de Atletismo Ecosport ha conseguido completar el cupo de participantes para la edición de este año del Cross Ciudad de Ávila – Memorial José Soriano, que organiza anualmente. Se habían propuesto, por temas organizativos, un máximo de 700 corredores y un plazo de inscripción que finalizaba el próximo día 16. Pero antes de ayer, el miércoles, Longi me anunciaba que se había completado el número de dorsales y que, ante la demanda existente, habían decidido ampliar en veinte plazas más ese número. Así se anunció en las redes sociales, y en menos de 24 horas ya estaban cubiertas.
Así pues serán 720 los inscritos para participar el próximo día 20 en la quinta edición de este cross, convirtiéndose así en la prueba atlética de mayor participación de cuantas se celebran en nuestra ciudad.

Pero esto no es algo novedoso para el club, pues está acostumbrado a que se agoten los dorsales en las pruebas que organiza. Y si esto ocurre es porque los atletas confían en este club organizador, pues, como ya he comentado en alguna otra entrada de este vuestro blog, cuando Ecosport organiza un evento deportivo, cuida todos los detalles hasta el máximo para que los corredores, por muy aficionados que sean, tengan un trato acogedor y se sientan como auténticos atletas de élite.

El ejemplo lo tenemos en este cross: Un cross con un recorrido de 8.500 metros, sobre tierra, en pleno mes de enero en Ávila es duro. Algún año incluso han tenido que correr con nieve sobre el trazado. Pero los organizadores obsequian a los participantes con café durante la mañana antes de la prueba, un equipo de voluntarios los atienden en todas sus necesidades, les entregan una bolsa del corredor con un montón de obsequios de calidad, y cuando finalizan la prueba, les obsequian, además de las bebidas y frutas habituales, con una abundante degustación de productos abulenses: callos, ternera, hornazos, dulces… Y por si fuera poco, amenizado hasta la entrega de premios con música en directo. ¿Quién pide más?
No es de extrañar que desde muchos rincones de nuestra geografía nacional lleguen corredores para participar en el Cross Ciudad de Ávila.

miércoles, 2 de enero de 2013

Belenes en Murcia

Antes de que terminara 2012 hemos pasado unos días en Murcia. Hemos ido a visitar a un entrañable amigo.
Nunca había estado en Murcia ciudad y me sorprendió. Si tuviera que definirla lo haría con los adjetivos de sobria, elegante y tranquila. Es cierto que no es una ciudad turística con grandes edificios monumentales, pero tiene rincones encantadores y que merece la pena conocer: La plaza de la catedral con la impresionante fachada-decorado de la seo murciana, la céntrica Plaza de España o los escondidos restos del palacio musulmán, auténtico protagonista del museo de las Clarisas.


Allí hemos tenido la oportunidad de saborear la navidad a través de algunas cosas, como su elegante decoración navideña de adornos y luces; la Casa de Papá Noel instalada por el Ayuntamiento en el pasaje de la calle Basabé, con muñecos móviles alusivos a Santa Clauss que hace las delicias de pequeños y mayores; o el Desfile de Navidad que recorrió las calles del centro de Murcia en la tarde del 26, con llamativas carrozas y grupos de animación.

Pero sin duda lo mas llamativo fueron sus belenes. Siempre he tenido la idea de que Murcia contaba con una gran riqueza belenística y así lo hemos podido comprobar.
Son numerosos los belenes que se instalan a lo largo y ancho de la ciudad: en iglesias, instituciones, centros culturales… e incluso en plena calle y a descubierto y de grandes dimensiones como el que vimos en una de las bocacalles de la Gran Vía del Escultor Salcillo, que aquí podéis ver.

Algunos más sencillos pero igual de llamativos, como el de los franciscanos de Santa Catalina del Monte o el de la Subdelegación del Gobierno, y otros espectaculares, como el belén municipal instalado en el Patio del Palacio Episcopal, o el de la Asociación La Pava que puede visitarse en la capilla monumental de San Juan de Dios.
Pero si una cosa me llamó la atención no es sólo la delicadeza, elegancia y realismo de las escenas que representan y el cuidado puesto en su paisajismo convirtiendo a ese espacio en auténticas obras de arte. 
Lo que me llamó la atención es que son verdaderos libros, auténticas obras catequéticas convertidas de arte, pues en todos ellos no se limitan únicamente a representar un momento del nacimiento de Jesús, como si de un fotograma aislado se tratara. Son todos ellos auténticas películas en tres dimensiones. Dioramas en los que, además de escenas populares y grupos de ambientación, como el mercado, la herrería y tiendas típicas murcianas, cocina y gallineros huertanos, panaderos y otros oficios, lavanderas y aguadores, rebaños de corderos, cabras y vacas, todos ellos incluyen misterios religiosos del belén, como la Anunciación, el sueño de San José, la visitación de maría a su prima Isabel, la posada, el nacimiento de Jesús, el cortejo de los Reyes Magos, la anunciación de los Pastores, la Adoración de los Reyes, la presentación en el Templo, la Huída a Egipto, Herodes y la matanza de los inocentes y Jesús en el taller de Nazaret.

Una auténtica gozada…