lunes, 12 de noviembre de 2012

Cosas del Secre

 Me gusta escribir, pero siempre me ha costado ponerme a ello. Eso sí, reconozco que lo que siempre me ha fascinado es que los demás pudieran leer lo que yo escribo.
En la época en que estuve vinculado laboralmente a Diario de Ávila hice mis ‘primeros pinitos’ contando cosas. Aunque mi trabajo no estaba en la redacción, tuve desde el principio la oportunidad de publicar artículos y reportajes tanto en el propio periódico como en algunos suplementos del mismo, experimentando así ese cosquilleo de saber que eso que escribes será leído por alguien.
Lo que nunca me había planteado era ‘ser bloguero’, tener mi propio blog. Siempre me ha parecido que las nuevas tecnologías iban más deprisa de lo que yo podía ser capaz de comprender. A pesar de ello, me veo ahora abriendo este blog como una de las actividades que debo realizar para el curso que estoy haciendo. Así que… adelante.
Lo primero ha sido buscar el nombre. Si va a ser un blog personal donde contar mis cosas, mis inquietudes, debía buscar alguno que me identificara; un nombre con el que me sintiera a gusto. Me he propuesto varios, y al final he encontrado uno que me gusta: Cosas del Secre. Y por qué este nombre?.
En agosto 1987, hace veinticinco años, cuatro amigos que entonces teníamos entre 16 y 18 años, decidimos vivir nuestra propia aventura y nos planteamos recorrer, a pie y con la mochila a la espalda, el río Alberche desde su nacimiento hasta la localidad de El Tiemblo. Fueron diez días de convivencia, de amistad, de alegría, de buenos momentos, de encuentro con la naturaleza, contacto con los pueblos de Ávila y sus gentes. Fue la aventura de cuatro jóvenes que en aquel momento querían cambiar la sociedad… se querían comer el mundo. Fue una experiencia que nos marcó y recordaremos siempre  con cariño.  Teníamos, además, nuestro pequeño ‘blog’, nuestro cuaderno de bitácora donde a bolígrafo íbamos anotando día a día nuestras reflexiones, nuestras anécdotas y nuestras vivencias.
No sé por qué ni como, durante esos días comenzamos a llamarnos por apodos: “Secretario, alcánzame eso”, “Maestro, enciende el fuego”, “Niño, lleva esto otro”, “Joven, prepara la comida”… A mí ‘me tocó’ el de Secretario. Tras nuestros diez días de aventura, entre el grupo de amigos –esos cuatro y más- continué siendo el Secretario, o el Secre más cariñosamente; y a pesar del tiempo transcurridos, para muchos de ellos aún sigo siendo el Secre.
Años después, tanto en una asociación como en mi vida laboral anterior a la docencia, me tocó ejercer funciones de secretario. Son esas casualidades de la vida…
En fin, que me quedé con El Secre y nunca he renegado de ese apodo. Creo que en el fondo me gusta. Y qué mejor que ponerle este nombre a este cuaderno de bitácora que va a ser el blog de mis cosas; el blog de las cosas del Secre, en el que, a partir de hoy, iré incluyendo vivencias, reflexiones, comentarios y, por qué no, algún que otro chascarrillo para compartir en la red.
Sirva esto como presentación y declaración de intenciones de este que pretende ser mi blog.





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