lunes, 25 de marzo de 2013

Kooza. Simplemente impresionante



El pasado domingo tuvimos la suerte de disfrutar del espectáculo Kooza, del Circo del Sol en Madrid.
Es cierto que hace ya bastantes años había ido a ver una función de este circo internacional a Madrid y recuerdo haber quedado maravillado. Alguna de las habituales de este mi cuaderno de bitácora lo recordará…

Ahora estaba de nuevo en Madrid y las expectativas parecían buenas. Los Reyes Magos, que saben que estas cosas nos gustan en familia, se dignaron a ‘regalarnos’ unas entradas para la función del pasado día 24. Han sido casi tres meses de espera, que ha valido la pena.

Llegamos pronto, eso sí, después de descansar de la procesión de La Borriquilla. Lo cierto es que la primera impresión del circo, lo confieso, me decepcionó. Atrás quedaba la impresión de aquellas carpas inmaculadas situados hace años junto al Estadio Vicente Calderón, que mostraban su esplendor y belleza desde lejos. En esta ocasión no. Se encontraban escondidas en una pequeña vaguada, entre pinos, en uno de los extremos de la Casa de Campo madrileña, en el denominado espacio Escenario Puerta del Ángel, muy cercano al tristemente famoso Madrid Arena.

Tal vez eso formase parte de la magia de este circo, porque una vez pasas la primera valla para entrar en el recinto del circo, todo comienza a parecer distinto y, a medida que bajas la rampa hacia la entrada de las carpas, estas se van descubriendo con su potente y deslumbrante majestuosidad.

Entrar bajo la primera de las carpas es entrar en otro mundo… y eso que es sólo la carpa de recepción donde se encuentra la zona de cafetería y merchandising. Kooza y el Circo del Sol lo envuelven todo y, a partir de ese momento, el tiempo pasa a un segundo o un tercer plano. Y si impresionante es ese momento, no menos lo es cuando te encuentras bajo la Gran Carpa, incluso antes de que el espectáculo comience.


Kooza es diversión, es asombro, es admiración, es belleza, es temor, es emoción. Es, en definitiva, arte con letras mayúsculas. Más de dos horas y media de espectáculo en el que todo está sincronizado con una precisión suiza. Donde nada se deja al azar haciendo que parezca la más absoluta improvisiación. Un hilo conductor aparentemente sencillo, con un humor inteligente y una profesionalidad absoluta consiguen un espectáculo más que sobresaliente.

Números de equilibrio, de habilidad, de riesgo, de emoción. Y todos ellos cargados de una enorme belleza y plasticidad. ¿Destacar alguno? Difícil elección, al menos para mí. Tal vez el dúo del monociclo, por el enfoque que dan a este número con coregrafía, equilibro, acrobacia y fuerza física. Y por qué no también la impresionante rueda de la muerte que hacen girar a gran velocidad los dos artistas evolucionando tanto en el interior como en el exterior de las ruedas, mientras al público se le sale el corazón.
 

Pero no menos impresionante fueron los equilibrios de los Charivaris o el equilibrio sobre sillas, los números de contorsionismo y de fuerza y equilibrio; o los de alambre alto, el trapecio o las básculas.

Pero sin duda, el humor de ‘El rey’, ‘los bufones’, el ‘carterista’ e ‘Innocent”, personajes cómicos que sirven de hilo conductor a todo el espectáculo, brilló por su inteligencia y su locuacidad. Antonio disfrutó con ellos.

Kooza es, sin duda un espectáculo recomendable y saludable que bien merece la pena.


martes, 19 de febrero de 2013

Los zamarrones de Piasca


El azar, el destino o la casualidad hizo que hace un año conociéramos, en pleno desfiladero de La Hermida, a un grupo de liebaniegos procedentes de Piasca, que habían creado una asociación con el objetivo de poner en valor una antigua tradición de esa población: El carnaval de Piasca y sus zamarrones.

Ya casi olvidado ese curioso encuentro, a mediados de enero recibimos una llamada de la secretaria de esta asociación informándonos que el 16 de febrero celebrarían su carnaval e invitándonos a disfrutar de él.
Y ni cortos ni perezosos, allá que fuimos. Y no lo hicimos solos, pues la propuesta les pareció interesante y apetecible a un grupo amigos, y hasta Piasca nos fuimos cuatro familias. Catorce abulenses en total.

Piasca es un pequeño núcleo poblacional, con casas y habitantes diseminados en varios barrios a lo largo de una pronunciada y verde ladera del Valle de Liébana – a la que los propios vecinos le gusta llamar la Paré de Piasca-, situada a unos siete kilómetros de Potes. Con un paisaje excepcional dominado por el verde de sus prados, y con los Picos de Europa y las sierras y montes de la cordillera Cántabra como cercano telón de fondo, Piasca, guarda con orgullo, además, una auténtica joya arquitectónica poco conocida: La iglesiade Santa María la Real de Piasca, una auténtica joya del románico cántabro.

Y es en el barrio alto de este núcleo donde la Asociación Andruidos en la Paré de Piasca organizó el pasado sábado, y por quinto año tras su recuperación, el Carnaval de Piasca.
Una fiesta en la que los protagonistas son los zamarrones y los campaneros. Zamarrones vestidos de blanco y cintas de colores que adornas las mismas, que cubren sus rostros con altas y puntiagudas máscaras elaboradas con pieles, cuernos y colmillos de animales salvajes; y campaneros que acompañan –y antiguamente eran perseguidos por los zamarrones- que no paran de hacer sonar sus cencerros. Por su puesto, y siguiendo la ancestral tradición, no falta el oso capturado –como representación del mal- por un cazador.
Pero no estuvieron solos los zamarrones. Y así, en su fiesta estuvieron también otros representantes no sólo del folklore cántabro como la Banda de Gaitas Peña Gediu, y por qué no, también la Tuna de la Universidad de Santander, sino representantes de otros carnavales con andruidos venidos de otros rincones de España, como representantes del Carnaval de Ituren (Navarra), o del Carnaval de Viana do Bolo (Ourense) con sus andruidos en forma de demonios y su acompañamiento de grandes y sonoros bombos.


Sí, andruidos, que es la denominación que en el Valle de Liébana dan a estos disfraces con forma de animales y demónios que tenían por objeto correr tras la gente, sobre todo los más jóvenes para asustarles, y cuya existencia pervive, en forma de estas manifestaciones folkloricas, en distintos puntos de nuestro país, y con muchas similitudes entre ellas. Sin ir más lejos, y en nuestra provincia abulense, un ejemplo son los Cucurrumachos que año tras año pueden verse en el carnaval de Navalosa.

Zamarrones y campanerus de Piasca
Durante la mañana del sábado, los actos se celebraron en el barrio de arriba de Piascas, en torno a una gran carpa montada al efecto en previsión de una mala meteorologías que respetó la fiesta. Un acto institucional con representantes del Gobierno Cántabro y ediles del Valle daba el pistoletazo de salida al Carnaval. A partir de ese momento, los distintos grupos venidos de fuera de La Liébana comenzaron a exhibir lo mejor de su repertorio ante el medio millar de personas que nos congregamos en este pequeño núcleo rural de a penas unas decenas de vecinos: la Banda de Gaitas Peña Gedeu con un recital del folclore cántabro y astur y el dominio de este peculiar instrumento de viento: los navarros, agitando sus enormes cencerros colocados en sus espaldas mientras desfilaban con un paso marcial y realizando su vistosa coreografías; los demonios de Viana do Bolo corriendo entre la gente mientras su “banda” hacía sonar sus gigantescos bombos y el peculiar sonido del tintineo de la azada; los zamarrones y campaneros actuando como auténticos anfitriones… Y todo con el respeto y la admiración de unas y otras agrupaciones hacia los demás.
Una comida con una suculenta paella, dulces de la zona y manzanilla con el famoso orujo de Potes pusieron fin a los actos de la mañana.


Carnaval de Viana do Bolo (Ourense)




Carnaval de Viana do Bolo (Ourense)

Carnaval de Ituren (Navarra)

















Ya por la tarde, el Carnaval de Piascas se trasladó hasta la capital del Valle, Potes, donde un colorido desfile con los grupos participantes en el Carnaval recorrió la principal arteria de esta bella localidad cántabra ante el disfrute de vecinos y el asombro de visitantes que llenaban la calle al paso de andruidos, músicos y danzantes.









Toda una interesante y divertida experiencia de la que hemos vuelto sorprendidos y encantados.








lunes, 11 de febrero de 2013

El antroxu de Avilés


Este año ha tocado viajar hacia el norte para disfrutar del carnaval. Hemos estado en Avilés  viviendo su Antroxu, del que dicen es el carnaval más importante de Asturias y de toda la costa cantábrica.
Allí, el sábado, fuimos unos de los miles de testigos del XVI Descenso Internacional y Fluvial de la Galiana.

No. No se trata de una competición deportiva al uso, ni las piraguas –aunque algunas vimos- son las protagonistas como pudiera parecer. Ni siquiera en Avilés, ni creo que en todo el Principado, existe una corriente de agua que tenga por nombre Galiana. Pero sí existe en esta villa una bonita calle que, unida a la de San Francisco, desemboca en la Plaza de España, centro neurálgico de Avilés. 



Y a falta de corriente fluvial por el casco histórico avilesino bien vale crearlo para que sirva de marco protagonista para el Antroxu (carnaval) de Avilés y por el que descienden originales artilugios rodantes que luchan en originalidad e ingenio para conseguir alguno de los sustanciosos premios del concurso.
Desde poco antes de las seis y media de la tarde, desde la Plaza de España y por las calles por donde se produce el descenso, ascienden curiosamente decenas… centenares de niños, jóvenes y no tan jóvenes ataviados con vestimenta impermeable. Unos minutos después, algo más de media docena de cañones de espuma colocados estratégicamente a lo largo de estas calles comienzan a lanzar espuma ante el alborozo y jolgorio de los avilesinos. Poco a poco la Calle Galiana, la calle San Francisco y la Plaza de España, presidida por el Ayuntamiento, comienzan a llenarse de espuma… y de gente que goza con ella. 

Es el momento de que comience el descenso.
Diecinueve artilugios rodantes, sin motor, movidos, dirigidos y controlados por los miembros de las peñas y agrupaciones que lo han construido, disfrazados al uso, intentan avanzar, eso sí, lentamente, entre la ingente cantidad de gente y de espuma, para llegar hasta la plaza. Ingenios rodantes alusivos al mar, temática principal del antroxu avilesino de este año.







Espuma, agua y diversión fue la tónica dominante de este acontecimiento que cada año congrega a miles de personas y en el que, a lo largo de casi dos horas se lanzaron más de 30.000 litros de espuma para goce y disfrute de antroxueros.









Horas después, la Plaza de España presentaba aún este aspecto, cubierta por una inmensa capa nívea… de espuma.

lunes, 21 de enero de 2013

De vuelta a las aulas

Después de seis meses, hoy he "vuelto al cole". Y he vuelto a un sitio conocido, al CEIP Vicente Aleixandre de las Navas del Marqués, donde pasé el último trimestre del curso pasado.
Ha sido un agradable reencuentro con antiguos compañeros y también con antiguos alumnos. Pero sobre todo un reencuentro con con la vocación.
Esta mañana, al llegar al colegio he sentido el mismo cosquilleo de siempre. Ese cosquilleo en todo el cuerpo que se te pone no sólo la primera vez que llegas a un centro nuevo, sino esa cosa que uno siente cada mañana, antes de entrar en el aula, ante la incertidumbre de no saber lo que te va a deparar la mañana, por muy preparado que lleves las sesiones.
Y al final, la misma satisfacción de siempre al terminar la clases por haber contribuido a la formación de esos alumnos.

sábado, 19 de enero de 2013

Navegadores viajeros

Esta semana, la noticia de una mujer belga que recorrió 1.450 kilómetros por un error en su navegador ha corrido como la pólvora por medios de comunicación europeos y por las redes sociales. La buena mujer quería ir a recoger a la novia de su hijo a la Estación Norte de Bruselas, a 32 kilómetros de su casa, puso el navegador y... terminó en Zagreb, recorriendo Bélgica, Alemania y Croacia.
Parece una historia sacada de los chistes de Gila, pero es cierta. La realidad supera muchas veces la ficción.
La cuestión es que las nuevas tecnologías han invadido todas las facetas de nuestras vidas y nos "deshumanizan". Ya nos fiamos más de las máquinas y ponemos una fe ciega en ellas. Y así es en el caso de los viajes y los navegadores.
No puedo negar que me gusta viajar. Es una de mis aficiones más satisfactorias. Me empecé a aficionar con el viejo Kuicly. Al volante de él recorrí miles de kilómetros llegando a todos los lugares que me proponía. En la década de los noventa, cuando empecé a viajar conduciendo, era impensables todos los avances tecnológicos que tenemos ahora. Internet ni lo conocía, los GPS solo eran imaginables en las pelis de James Bond... pero, eso sí, planificaba el viaje con las posibilidades de entonces: cogía el mapa, planificaba la ruta, apuntaba los desvíos y, si era necesario, llamaba al lugar del destino para que me indicaran cómo llegar más facilmente. Y una vez puestos en carretera, rara era la vez que ya cercano al lugar paraba el coche al lado de un paisano, bajaba la ventanilla y decía la típica frase: "Perdón, ¿me pude decir como llegar a...? 
Y a pesar de que la única tecnología eran los mapas en papel y nuestra intuición, pocas veces nos perdíamos.
Seguro que alguien de los habituales de este blog se acuerda de esos viajes que hacíamos.
Pero la vida evoluciona y yo soy de los que piensan que no hay que quedarse anclado y avanzar con ella, a pesar de que muchas veces vaya a más velocidad, en cuanto a avances, de lo que podemos asimilar.
Hace unos cuantos años, el regalo familiar para mi cumpleaños fue un navegador. "Una televisión pequeñita para que no te pierdas cuando vayamos de viaje" me dijo mi hijo. Ya entonces, los viajes los planificaba con internet, imprimiendo la ruta.
Desde aquel momento, comencé a "fiarme" de ese aparato (que por cierto, quedó obsoleto porque las actualizaciones de mapas de ese modelo cuestan más que un aparato nuevo) y los viajes largos a lugares desconocidos -e incluso conocidos- los hacíamos guiados por la voz de "Maripili" que nos iba indicando la ruta.
Hoy, los navegadores los llevamos en los móviles. En más de una ocasión, en los viajes que hacemos para jugar los partidos de hockey, fiados de llegar, los hemos tenido que utilizar para llegar a los lugares donde se celebraban.
Pero a pesar de ello, los navegadores, como cualquier aparato, no son infalibles y el que nos pasen casos como el de esta mujer belga no es raro.
Como sabéis, a finales de diciembre viajamos a Murcia a visitar a un amigo con nuestro flamante coche nuevo que, por cierto, lleva navegador incorporado en el panel de mandos. Hasta Murcia llegamos "por nuestros medios" pues conocíamos el camino y al llegar a la capital del Segura decidimos poner su dirección para que nos llevara. La sorpresa fue que nos llevó a una dirección que no era, alejada relativamente de Murcia. Volvimos a intentarlo... y esta vez nos condujo por un caminos de tierra a la vera del Segura... Llevábamos tres navegadores (dos en los teléfonos y uno el del coche) y éramos incapaces de dar con el lugar. Después de varios intentos, finalmente Emilio, por teléfono, nos pasó con un compañero suyo quien nos dio las indicaciones oportunas: "Continuad dirección Cartagena y cogéis la salida hacia Santo Ángel y carretera de Santa Catalina". Mano de santo... Tras hora y media dando vueltas por los alrededores de Murcia, conseguimos llegar a nuestro destino. ¿Por qué no se nos ocurriría antes volver a los métodos tradicionales y preguntar cómo llegar?

domingo, 13 de enero de 2013

Un gesto de deportividad

Hace poco, a través de Facebook, conocí esta noticia que me gustaría compartir.

Ocurrió hace poco más de un mes, el pasado 2 de diciembre, durante el cross de la localidad navarra de Burlada.

El atleta keniata, Abel Mutai, medalla de oro de los 3.000 obstáculos en la pasada cita olímpica de Londres, estaba a punto de ganar la prueba cuando al entrar en una pista donde se encontraba la meta se creyó que ya había llegado, aflojó totalmente el paso y, relajado, comenzó a saludar al público creyendo ser  el vencedor. Quien era en ese momento su inmediato perseguidor, Iván Fernández Anaya, al ver que se equivocaba y se para una decena de metros antes de la pancarta, no quiso aprovechar la ocasión para acelerar y ganar. Se quedó a su espalda y comenzó a gesticular para que le entendiera, y casi empujándolo, llevó al keniata hasta la meta, dejando que éste pasar por delante.



Ivan Fernández Anaya, un corredor vitoriano de 24 años que está considerado un atleta con mucho futuro (campeón de España de 5.000 metros en categoría promesas hace dos años) afirmó al término de la prueba: "Aunque me hubieran dicho que ganando tenía plaza en la selección española para el Europeo, no me habría aprovechado. Creo que es mejor lo que he hecho que si hubiera ganado. Y esto es muy importante, porque hoy en día, tal como están las cosas en todos los amientes, en el fútbol, en la sociedad, en la política, donde parece que todo vale, un gesto de honradez va muy bien".

Se ha hablado muy poco de este gesto. Y es una lástima. Ójala nos sirva a todos para explicar a los niños que el deporte no es únicamente lo que ven por la tele: patadas violentas a raudales, dedos en los ojos de los contrarios, malas palabras... sino que el deporte ha de ser y es deportividad, elegancia y buenas formas.


viernes, 11 de enero de 2013

... y se superaron los 700



Ha vuelto a pasar. Una vez más, el Club de Atletismo Ecosport ha conseguido completar el cupo de participantes para la edición de este año del Cross Ciudad de Ávila – Memorial José Soriano, que organiza anualmente. Se habían propuesto, por temas organizativos, un máximo de 700 corredores y un plazo de inscripción que finalizaba el próximo día 16. Pero antes de ayer, el miércoles, Longi me anunciaba que se había completado el número de dorsales y que, ante la demanda existente, habían decidido ampliar en veinte plazas más ese número. Así se anunció en las redes sociales, y en menos de 24 horas ya estaban cubiertas.
Así pues serán 720 los inscritos para participar el próximo día 20 en la quinta edición de este cross, convirtiéndose así en la prueba atlética de mayor participación de cuantas se celebran en nuestra ciudad.

Pero esto no es algo novedoso para el club, pues está acostumbrado a que se agoten los dorsales en las pruebas que organiza. Y si esto ocurre es porque los atletas confían en este club organizador, pues, como ya he comentado en alguna otra entrada de este vuestro blog, cuando Ecosport organiza un evento deportivo, cuida todos los detalles hasta el máximo para que los corredores, por muy aficionados que sean, tengan un trato acogedor y se sientan como auténticos atletas de élite.

El ejemplo lo tenemos en este cross: Un cross con un recorrido de 8.500 metros, sobre tierra, en pleno mes de enero en Ávila es duro. Algún año incluso han tenido que correr con nieve sobre el trazado. Pero los organizadores obsequian a los participantes con café durante la mañana antes de la prueba, un equipo de voluntarios los atienden en todas sus necesidades, les entregan una bolsa del corredor con un montón de obsequios de calidad, y cuando finalizan la prueba, les obsequian, además de las bebidas y frutas habituales, con una abundante degustación de productos abulenses: callos, ternera, hornazos, dulces… Y por si fuera poco, amenizado hasta la entrega de premios con música en directo. ¿Quién pide más?
No es de extrañar que desde muchos rincones de nuestra geografía nacional lleguen corredores para participar en el Cross Ciudad de Ávila.

miércoles, 2 de enero de 2013

Belenes en Murcia

Antes de que terminara 2012 hemos pasado unos días en Murcia. Hemos ido a visitar a un entrañable amigo.
Nunca había estado en Murcia ciudad y me sorprendió. Si tuviera que definirla lo haría con los adjetivos de sobria, elegante y tranquila. Es cierto que no es una ciudad turística con grandes edificios monumentales, pero tiene rincones encantadores y que merece la pena conocer: La plaza de la catedral con la impresionante fachada-decorado de la seo murciana, la céntrica Plaza de España o los escondidos restos del palacio musulmán, auténtico protagonista del museo de las Clarisas.


Allí hemos tenido la oportunidad de saborear la navidad a través de algunas cosas, como su elegante decoración navideña de adornos y luces; la Casa de Papá Noel instalada por el Ayuntamiento en el pasaje de la calle Basabé, con muñecos móviles alusivos a Santa Clauss que hace las delicias de pequeños y mayores; o el Desfile de Navidad que recorrió las calles del centro de Murcia en la tarde del 26, con llamativas carrozas y grupos de animación.

Pero sin duda lo mas llamativo fueron sus belenes. Siempre he tenido la idea de que Murcia contaba con una gran riqueza belenística y así lo hemos podido comprobar.
Son numerosos los belenes que se instalan a lo largo y ancho de la ciudad: en iglesias, instituciones, centros culturales… e incluso en plena calle y a descubierto y de grandes dimensiones como el que vimos en una de las bocacalles de la Gran Vía del Escultor Salcillo, que aquí podéis ver.

Algunos más sencillos pero igual de llamativos, como el de los franciscanos de Santa Catalina del Monte o el de la Subdelegación del Gobierno, y otros espectaculares, como el belén municipal instalado en el Patio del Palacio Episcopal, o el de la Asociación La Pava que puede visitarse en la capilla monumental de San Juan de Dios.
Pero si una cosa me llamó la atención no es sólo la delicadeza, elegancia y realismo de las escenas que representan y el cuidado puesto en su paisajismo convirtiendo a ese espacio en auténticas obras de arte. 
Lo que me llamó la atención es que son verdaderos libros, auténticas obras catequéticas convertidas de arte, pues en todos ellos no se limitan únicamente a representar un momento del nacimiento de Jesús, como si de un fotograma aislado se tratara. Son todos ellos auténticas películas en tres dimensiones. Dioramas en los que, además de escenas populares y grupos de ambientación, como el mercado, la herrería y tiendas típicas murcianas, cocina y gallineros huertanos, panaderos y otros oficios, lavanderas y aguadores, rebaños de corderos, cabras y vacas, todos ellos incluyen misterios religiosos del belén, como la Anunciación, el sueño de San José, la visitación de maría a su prima Isabel, la posada, el nacimiento de Jesús, el cortejo de los Reyes Magos, la anunciación de los Pastores, la Adoración de los Reyes, la presentación en el Templo, la Huída a Egipto, Herodes y la matanza de los inocentes y Jesús en el taller de Nazaret.

Una auténtica gozada…