miércoles, 2 de enero de 2013

Belenes en Murcia

Antes de que terminara 2012 hemos pasado unos días en Murcia. Hemos ido a visitar a un entrañable amigo.
Nunca había estado en Murcia ciudad y me sorprendió. Si tuviera que definirla lo haría con los adjetivos de sobria, elegante y tranquila. Es cierto que no es una ciudad turística con grandes edificios monumentales, pero tiene rincones encantadores y que merece la pena conocer: La plaza de la catedral con la impresionante fachada-decorado de la seo murciana, la céntrica Plaza de España o los escondidos restos del palacio musulmán, auténtico protagonista del museo de las Clarisas.


Allí hemos tenido la oportunidad de saborear la navidad a través de algunas cosas, como su elegante decoración navideña de adornos y luces; la Casa de Papá Noel instalada por el Ayuntamiento en el pasaje de la calle Basabé, con muñecos móviles alusivos a Santa Clauss que hace las delicias de pequeños y mayores; o el Desfile de Navidad que recorrió las calles del centro de Murcia en la tarde del 26, con llamativas carrozas y grupos de animación.

Pero sin duda lo mas llamativo fueron sus belenes. Siempre he tenido la idea de que Murcia contaba con una gran riqueza belenística y así lo hemos podido comprobar.
Son numerosos los belenes que se instalan a lo largo y ancho de la ciudad: en iglesias, instituciones, centros culturales… e incluso en plena calle y a descubierto y de grandes dimensiones como el que vimos en una de las bocacalles de la Gran Vía del Escultor Salcillo, que aquí podéis ver.

Algunos más sencillos pero igual de llamativos, como el de los franciscanos de Santa Catalina del Monte o el de la Subdelegación del Gobierno, y otros espectaculares, como el belén municipal instalado en el Patio del Palacio Episcopal, o el de la Asociación La Pava que puede visitarse en la capilla monumental de San Juan de Dios.
Pero si una cosa me llamó la atención no es sólo la delicadeza, elegancia y realismo de las escenas que representan y el cuidado puesto en su paisajismo convirtiendo a ese espacio en auténticas obras de arte. 
Lo que me llamó la atención es que son verdaderos libros, auténticas obras catequéticas convertidas de arte, pues en todos ellos no se limitan únicamente a representar un momento del nacimiento de Jesús, como si de un fotograma aislado se tratara. Son todos ellos auténticas películas en tres dimensiones. Dioramas en los que, además de escenas populares y grupos de ambientación, como el mercado, la herrería y tiendas típicas murcianas, cocina y gallineros huertanos, panaderos y otros oficios, lavanderas y aguadores, rebaños de corderos, cabras y vacas, todos ellos incluyen misterios religiosos del belén, como la Anunciación, el sueño de San José, la visitación de maría a su prima Isabel, la posada, el nacimiento de Jesús, el cortejo de los Reyes Magos, la anunciación de los Pastores, la Adoración de los Reyes, la presentación en el Templo, la Huída a Egipto, Herodes y la matanza de los inocentes y Jesús en el taller de Nazaret.

Una auténtica gozada…

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