domingo, 9 de diciembre de 2012

Inmaculada antoniana



Ayer se celebraba la fiesta de la Inmaculada.
En Ávila no existía una especial tradición sobre esta fiesta. Y digo bien existía, porque desde hace muy pocos años la Juventud Antoniana de la parroquia de San Antonio está haciendo de esta festividad una cita importante en su calendario particular.
Cada año, y llevan ya cuatro si no me equivoco, el 8 de diciembre celebran la festividad de la Inmaculada Concepción con una singular procesión portando la imagen de Nuestra Señora de los Infantes, una pequeña talla mariana perteneciente al convento franciscano de San Antonio a cuya advocación está encomendada, junto a San Antonio, esta ya centenaria institución.

Empezaron tímidamente, con una corta procesión el primer año desde la cercana iglesia de la Sagrada Familia hasta su sede del Convento de San Antonio; pero al año siguiente –y así en los últimos tres años- quisieron que su procesión partiera desde el convento de hermanas franciscanas de La Magdalena, en pleno centro de la ciudad, en el Mercado Grande, para terminar, como no podía ser de otra forma, en la iglesia de San Antonio.

Se trata ésta de una peculiar procesión donde todo es pequeño. Bueno, no. No todo es pequeño, pues la ilusión que ponen los jóvenes antonianos es enorme.
Mejor decir que es una procesión donde todo es acorde con sus protagonistas: niños y jóvenes de corta edad. Es una corta procesión con una pequeña talla adecuada para ser llevada por jóvenes anderos, donde los protagonistas son de corta edad: los monaguillos, los jóvenes antonianos, los anderos… hasta la banda de cornetas y tambores es la sección infantil de la banda abulense de El Amarrado.
Este año ha sido especial, pues se cerraba con esta procesión los actos del centenario de la fundación de las Juventudes Antonianas, y lo han querido celebrar, además, compartiendo protagonismo con otro centenario que se celebra en Ávila como es el 450 aniversario de la fundación del convento de San José por Santa Teresa.
Por este motivo, los jóvenes antonianos variaron el itinerario tradicional de su procesión para recabar en dicho convento y hacer estación en la iglesia del mismo.
Tiene esta procesión antoniana otra singularidad. Cuenta con una “procesión” paralela que acompaña a la procesión de jóvenes. Es la marcha de padres, madres y familiares de los jóvenes antonianos y de los miembros de la banda de música que caminan por las aceras, a ambos lados de la procesión, siguiendo el devenir de la misma. Ayer nos tocó ser uno más de esta procesión de padres y madres.
No. Mi hijo no es un joven antoniano. Al menos de la asociación. Pero sí es un joven monaguillo de San Antonio y ayer, una vez más –y este año ya van unas cuantas- le tocó procesionar por las calles de Ávila.
Y después de la procesión, eucaristía. Y después de la misa una exquisita chocolatada con tostas preparadas por los padres franciscanos y las juventudes antonianas que vino estupendamente para templar el cuerpo.



Procesión Inmaculada Ávila 2012 - Jóvenes Antonianos

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