Ayer se celebraba la fiesta de la
Inmaculada.
En Ávila no existía una especial
tradición sobre esta fiesta. Y digo bien existía, porque desde hace muy pocos
años la Juventud Antoniana de la parroquia de San Antonio está haciendo de esta
festividad una cita importante en su calendario particular.
Cada año, y llevan ya cuatro si
no me equivoco, el 8 de diciembre celebran la festividad de la Inmaculada
Concepción con una singular procesión portando la imagen de Nuestra Señora de
los Infantes, una pequeña talla mariana perteneciente al convento franciscano
de San Antonio a cuya advocación está encomendada, junto a San Antonio, esta ya
centenaria institución.
Empezaron tímidamente, con una
corta procesión el primer año desde la cercana iglesia de la Sagrada Familia
hasta su sede del Convento de San Antonio; pero al año siguiente –y así en los últimos
tres años- quisieron que su procesión partiera desde el convento de hermanas
franciscanas de La Magdalena, en pleno centro de la ciudad, en el Mercado
Grande, para terminar, como no podía ser de otra forma, en la iglesia de San
Antonio.
Se trata ésta de una peculiar
procesión donde todo es pequeño. Bueno, no. No todo es pequeño, pues la ilusión
que ponen los jóvenes antonianos es enorme.
Mejor decir que es una procesión
donde todo es acorde con sus protagonistas: niños y jóvenes de corta edad. Es
una corta procesión con una pequeña talla adecuada para ser llevada por jóvenes
anderos, donde los protagonistas son de corta edad: los monaguillos, los jóvenes
antonianos, los anderos… hasta la banda de cornetas y tambores es la sección
infantil de la banda abulense de El Amarrado.
Este año ha sido especial, pues
se cerraba con esta procesión los actos del centenario de la fundación de las
Juventudes Antonianas, y lo han querido celebrar, además, compartiendo protagonismo
con otro centenario que se celebra en Ávila como es el 450 aniversario de la
fundación del convento de San José por Santa Teresa.
Por este motivo, los jóvenes
antonianos variaron el itinerario tradicional de su procesión para recabar en
dicho convento y hacer estación en la iglesia del mismo.
Tiene esta procesión antoniana otra
singularidad. Cuenta con una “procesión” paralela que acompaña a la procesión
de jóvenes. Es la marcha de padres, madres y familiares de los jóvenes
antonianos y de los miembros de la banda de música que caminan por las aceras,
a ambos lados de la procesión, siguiendo el devenir de la misma. Ayer nos tocó
ser uno más de esta procesión de padres y madres.
No. Mi hijo no es un joven
antoniano. Al menos de la asociación. Pero sí es un joven monaguillo de San
Antonio y ayer, una vez más –y este año ya van unas cuantas- le tocó
procesionar por las calles de Ávila.
Y después de la procesión,
eucaristía. Y después de la misa una exquisita chocolatada con tostas
preparadas por los padres franciscanos y las juventudes antonianas que vino
estupendamente para templar el cuerpo.
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| Procesión Inmaculada Ávila 2012 - Jóvenes Antonianos |



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