lunes, 17 de diciembre de 2012

Ejemplo de deportividad



Ayer domingo, de nuevo, cogimos el autobús fletado por el Club Vettonia Hockey y recorrimos media comunidad para participar en una nueva jornada de la liga de hockey patines de Castilla y León. En esta ocasión nuestro destino fue Burgos.

Dice mi amigo José Antonio –por cierto, la foto es suya- que hay una gran rivalidad entre Burgos y Ávila. Y es cierto, hay una rivalidad entre los equipos de patinadores abulenses y burgaleses. Pero una rivalidad muy sana.
Ayer creo que todos disfrutamos de la media decena de partidos que disputaron las distintas categorías de ambos clubes.

Finalmente, las victorias se decantaron dos para Ávila y tres para Burgos. Dos abultadas victorias las abulenses, con marcadores de 2-12 para los infantiles y 0-10 para los prebenjamines; y tres victorias muy reñidas para el Club Patín Burgos con pocas diferencias de goles en los marcadores de los alevines, juveniles y benjamines.
Cinco partidos donde se vio un juego de gran calidad, con estilo y entusiasmo por parte de los patinadores, luchando por la bola a golpe de stick, pases y jugadas coordinadas, disparos impensables y goles inimaginables. Todo ello fruto de esa rivalidad.

Pero a pesar de ella, lo que realmente brilló ayer en la pista a orillas del Arlanzón fue la deportividad. Deportividad por parte de los jugadores, de los entrenadores y de los familiares de los jugadores que, como en nuestras canchas de este deporte, forman el animoso público que presencia los partidos.



Valga como muestra la imagen de los jugadores de ambos equipos, de la categoría Prebenjamín, en la que juega mi hijo, que tras la contundente victoria de los vettones, quisieron fotografiarse todos juntos sin que entre ambos equipos muestren diferencia alguna.
Un noble ejemplo de deportividad.

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